sábado, 2 de septiembre de 2017

Pensar en el futuro.

Sigo Pensando.

A veces me pregunto si ese es el futuro que nos espera. He tenido el mismo sueño tantas otras noches, y en todas las versiones de aquel suceso que sólo ocurre mientras duermo, tú brillas. Brillas y pareciera que la poesía hubiese encontrado el cuerpo perfecto en el que personificarse. Me pregunto también si estarías dispuesta a vivir aquel sueño conmigo, o cuanto mejor realizarlo.
 La verdad es que pensar en cómo sería todo hace que viaje tan lejos en tan poco tiempo. Tanto al futuro como al pasado. Al futuro porque planeo y organizo desde ya lo que me gustaría que sucediera, y al pasado porque puedo ver todo por lo que pasé para llegar hasta ese punto, hasta donde tú dices que sí y el resto aplaude. ¿Me explico? Que puedo tener el pasado o el futuro que se me ocurra, pero el presente sólo lo quiero contigo. Y hacer de mi presente un pasado y un futuro que exista mientras lo vivamos, mientras seamos capaces de sostenerlo con unas miradas y sonrisas cómplices, de esas que se dan dos que saben lo que tienen y deciden cuidarlo, como diciéndose que están dispuestos a jugársela por el otro, y que hacen del riesgo un chiste para niños y del amor una cama de matrimonio.

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